viernes, 24 de abril de 2015

Actividad física recomendada.

Para la mayor parte de las personas obesas, ¿qué tipo de actividad física sería la más recomendable?

Pueden realizar un ejercicio aeróbico como caminar, trotar, bici,… pero también lo pueden combinar con ejercicios de fuerza.

¿El entrenamiento de fuerza (pesas) es recomendable para personas obesas?
Está demostrado que el entrenamiento de fuerza puede ayudar a perder peso y es seguro y efectivo si se diseña de forma individualizada. Por lo tanto, el entrenamiento de fuerza puede ser la única actividad física extra o un complemento de un programa más general de entrenamiento que engloba trabajo aeróbico y de fuerza.
¡CUIDADO¡: siempre que se hace ejercicio de fuerza hay que echar el aire (nunca hay que retenerlo) mientras se está haciendo el esfuerzo (contrayendo los músculos), y cogiendo el aire mientras se recupera la posición inicial (relajando el músculo).

Un porcentaje elevado de sedentarios que comienzan una actividad física lo dejan a los pocos días o semanas (baja adherencia a la práctica de ejercicio), ¿se puede hacer algo para evitar esto?
En el niño, parece ser que el tipo de actividad física que pueda integrarse en su estilo de vida (participar en algún deporte del colegio,…) aumenta la adherencia al ejercicio físico; y en el adulto, parece ser que el tipo de actividad física que pueda realizarse en casa también mejora la adherencia al ejercicio físico.

Plan de vida saludable.

Para conseguir este estilo de vida es necesario tener en cuenta la salud de modo integral, ya que así se gozará de una existencia más plena. Para ello, te presentamos una pauta de conducta y consejos de salud que brindarán una mejor calidad a nuestro existir. Síguelas y verás los cambios.
1.- Llevar una vida activa
El sedentarismo sólo trae inconvenientes para nuestro cuerpo, por eso busca el modo de realizar ejercicios en tu casa o bien, hacer deporte fuera de ella.
Si no es posible, sal a caminar al menos media hora al día. Recuerda que tu corazón es un músculo que necesita ejercitarse para mantenerse sano, al igual que el resto de los músculos de tu cuerpo.
Los ejercicios, sobre todo aeróbicos, te ayudan a mantenerte sana, fuerte, además de reducir el estrés, bajar de peso, prevenir enfermedades y, por supuesto, vivir más tiempo.
2.- Vigilar la alimentación
No se trata de volverse una obsesiva con el tema y ponerse a contar calorías todo el día, pero sí tener la conciencia para ir eligiendo lo mejor dentro del mercado alimentario para así disfrutar de mejor salud.
Busca el modo de llevar una dieta balanceada, que no deje de lado ningún alimento necesario para tu cuerpo, es decir, que incluya vegetales, frutas, carnes blancas, legumbres, fibra y mucho líquido.
3.- Reducir la ingesta de grasas saturadas
En este punto es necesario tener claro que no hay que eliminarlas ni mucho menos, sino que no tenerlas de consumo diario.
Es decir, puedes comerte una pizza o cualquier comida chatarra una vez a la semana o cada diez días, pero el resto del tiempo busca incluir los alimentos más sanos a tu dieta.
Además, los expertos aconsejan aprovechar el caldo de la cocción que contiene los nutrientes que se desprenden de los alimentos al cocerse, y utilizar una tapa al cocerlos, para recuperar el vapor condensado, rico en elementos nutritivos. Por eso es mejor cocinar los vegetales al vapor que hervirlos.
4.- Comer más frutas y verduras
En este ítem no hay mayor ciencia. Todas sabemos las bondades de las frutas y vegetales y lo saludables que son. Nos entregan un sinnúmero de vitaminas y minerales, además de rica fibra, ideal para mantener una digestión normal.
5.- Preferir los granos enteros y grasas buenas
Come bien en todo sentido, siempre con más frutas, vegetales, cereales, carnes magras, manteniendo al límite las calorías y grasas saturadas y observando el tamaño de las porciones que te sirvas.
6.- No fumar
El tabaco es la forma más común del abuso de drogas y es la causa de muerte que más se puede prevenir, según estudios hechos en los Estados Unidos.
El fumar puede causar ataques cardíacos, derrame cerebral, enfisema, bronquitis crónica y cánceres del pulmón, de la laringe, de la boca, del esófago, de la vejiga, del páncreas y de la cerviz. No por nada es que cada año, más de 440 mil personas mueren debido a enfermedades causadas por el uso del tabaco.
7.- Mantener un peso equilibrado
Se han llevado a cabo investigaciones que han demostrado que el exceso de peso es un serio problema de salud para muchas personas, y que aumenta su riesgo de desarrollar graves enfermedades, incluyendo las del corazón, derrames cerebrales, diabetes, cáncer y presión alta.
El peso bajo, por otro lado, tiene relación directa con los problemas cardíacos, baja resistencia a las infecciones, fatiga crónica, anemia, depresión y otras enfermedades.
Estas patologías son evitables si se lleva una alimentación balanceada y se controla el peso, es decir, si se mantiene un nivel normal y equilibrado. Para ello, lo mejor es cambiar los hábitos, incluyendo la comida y la actividad física. De esta manera es posible mantener un peso saludable de por vida.

Obesidad.



Hace ya años que la obesidad es considerada como una de las epidemias más graves de nuestra sociedad. La obesidad y el sobrepeso están relacionados con problemas de salud tan graves como las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, diabetes, hipertensión arterial, arterioesclerosis, dislipemia, trastornos del aparato locomotor e incluso algunos tipos de cáncer. Si esta situación es preocupante en los adultos, aún lo es más en los niños y adolescentes. La obesidad infantil constituye en la actualidad un importante problema de salud pública que, según las fuentes de información de que disponemos, sigue en aumento en todo el mundo, y que lleva una tendencia alarmante en Europa, y en España.
Para establecer unos valores fijos, la OMS ha coordinado una iniciativa para la vigilancia de la obesidad infantil en Europa (WHO European Childhood Obesity Surveillance Initiative, COSI), con la implicación de 17 países, que debe realizarse con la misma metodología (diseño, época de realización, grupos de edad, protocolos de toma de datos, etc.) para facilitar la comparabilidad de la información entre los diferentes países.
La OMS ha elaborado unas tablas con unos estándares de crecimiento de niños y niñas, que hablan de cómo deberían desarrollarse en condiciones óptimas. A través de dichas tablas puede calcularse el porcentaje de niños y niñas que tienen un índice de masa corporal por encima de esos estándares, y estimar así la prevalencia de sobrepeso y obesidad. A pesar de que el empleo de los estándares de crecimiento de la OMS pueden proporcionar cifras de obesidad más elevadas que las que ofrecen los otros valores de referencia, dado el carácter global de la epidemia de obesidad, es aconsejable tener herramientas de medida comunes con el resto de poblaciones, puesto que muchas de las medidas que se adoptan también son comunes. Esto favorece las sinergias entre administraciones, regiones y estados a la hora de la lucha contra la obesidad.
Tomando como referencia los estándares de la OMS, con el estudio ALADINO, se halló en España un 26,2% de niños (25,7% de las niñas y 26,7% de los niños) con sobrepeso y 18,3% de obesos (15,5% de las niñas y 20,9% de los niños).
Con el criterio de IOFT hay 24,2% de los estudiados con sobrepeso y 11,0% con obesidad mientras que según los puntos de corte de la Fundación Orbegozo se registran un 14,0% de niños con sobrepeso y un 16,8% de niños con obesidad, por lo que el exceso de peso (sobrepeso+obesidad) oscila entre 30,8% y 44,5% según el criterio que se utilice.
Los resultados obtenidos en este estudio van a servir de referencia para comparar datos antropométricos de otros colectivos y en futuras investigaciones, ponen de relieve que el sobrepeso y obesidad son problemas preocupantes que afectan a un porcentaje elevado de escolares y señalan las influencias asociadas con el exceso de peso sobre las que se puede actuar para frenar el problema en el futuro.

Anorexia y bulimia.

Los trastornos alimenticios implican más que simplemente hacer dieta para perder peso o intentar hacer ejercicio físico todos los días. Se trata de comportamientos alimenticios extremos: por ejemplo, dietas que nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas. O personas que no pueden salir con amigos porque creen que es más importante salir a correr para contrarrestar la ingesta de un dulce.
Los dos tipos más comunes de trastornos alimenticios son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (más conocidas simplemente como “anorexia” y “bulimia“). Pero actualmente, se están detectando otros trastornosrelacionados con la alimentación que no solían ser tan comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.
Anorexia
La gente que sufre de anorexia tiene mucho miedo de engordar y tiene una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Por eso es que no pueden mantener un peso corporal normal. Algunaspersonas anoréxicas restringen su ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.
Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgascomen grandes cantidades de alimentos y tratan de deshacerse de las calorías obligándose a vomitar, utilizando laxantes o haciendo ejercicios físicos en exceso.
Bulimia
La bulimia es similar a la anorexia ya que la persona que la padece se da grandes atracones de comida y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito forzado o el ejercicio físico excesivo, para evitar subir de peso. Con el tiempo, estas medidas pueden resultar peligrosas.
El diagnóstico de bulimia se da cuando una persona se atraca y se purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no son los que pueden darse en una fiesta, cuando comes cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decides ir al gimnasio y comer más sano. Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida (con frecuencia comida chatarra) de golpe y suelen hacerlo a escondidas. La persona suele sentirse incapaz de dejar de comer y sólo logra detenerse cuando está demasiado llena para continuar comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia después recurren a los vómitos, los laxantes o el ejercicio físico excesivo.
Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y con peso inferior al normal, pero las que sufren de bulimia pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas en peso.